A 25 años de la epopeya comunicacional, La Nueva Vieja Guardia

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Ellos ya son parte de la historia comunicacional de Machala y la provincia y, constituyen, hoy por hoy, la nueva vieja generación de periodistas y comunicadores sociales orenses al ser la primera promoción de la UTM.

Por: Marco Antonio Rodríguez Reyes

En noviembre de 1994 Gabriel García Márquez convocó a un grupo de amigos en Cartagena de Indias y les habló de la pobreza que aquejaba al periodismo latinoamericano (suena tan actual). «Cuando empecé en ese oficio -dijo- tuve grandes maestros que no me perdonaban un adjetivo fuera de lugar. Los jóvenes de ahora escriben a la buena de Dios. Nadie tiene tiempo para enseñarles». (tomado del prólogo de Tomás Eloy Martínez para los Cinco sentidos del periodista, de Ryszard Kapuściński).

Corrían los ’90 y la provincia de El Oro se informaba con la producción periodística de aquella vieja guardia de comunicadores tales como: V. Medina, F. Benítez, M. Novillo, A. Maldonado, G. Calvopiña, R. Pineda, J. Valdiviezo, E. Serrano, B. Paredes, J. Ramón, Ulloa, Cobos, entre otros; en su mayoría fundadores del Colegio de Periodistas de El Oro. Junto a ellos, también en labores periodísticas, toda una pléyade de comunicadores que cumplían con esta actividad de manera empírica.

Entonces hubo la necesidad de profesionalizar, académicamente, a los periodistas orenses. Así lo recuerda el ex vicerrector y docente universitario, Soc. Ramiro Ordóñez Morejón quien señala que poco antes de crearse la Escuela de Comunicación de la UTM, siendo aún estudiante de Sociología se supo que Machala se convertía en polo de desarrollo, con una tasa de crecimiento sorprendente: América Latina crecía a un ritmo del 2.3; Ecuador a 3.4 y ¡Machala a un ritmo del 7.3!, ¡una locura!

Sin embargo algunas de las actividades productivas, una de ellas el periodismo, se cumplían en forma empírica aunque contaba con gente bien intencionada pero carente de formación académica. Así se lanzó la sugerencia, en la Academia, de crear la carrera de Comunicación Social. Ordóñez recuerda las limitaciones propias de la época tanto en recursos como en tecnología. «Se encargó de la elaboración del proyecto a expertos y contó con el aporte de docentes foráneos», y destaca el nivel selectivo de la promoción a la que califica como una especie de «exterminio selectivo», algo que lo vivió a fondo al ser parte de la planificación de la carrera, tal como sería después con la creación de la Escuela de Bellas Artes.

La naciente Escuela de Comunicación Social de la UTM (1991), a decir de Celio Rosario, entusiasta dirigente, se la puede definir en 3 palabras:
Calidad, por el alto nivel de los docentes.
Humanidad, porque el periodista, en esencia, debe tener humanidad;
Y, compromiso de servicio para quien se debe, el pueblo.

Y la Academia cumplió, porque hay que recordar el contexto en que le tocó formar a los nuevos comunicadores, el momento que vivía el Alma Máter y sus visibles falencias. Hubo la decisión política, de parte del rector de entonces, doctor Gerardo Fernández Capa, de crear ésta Escuela de Comunicadores dotada de autonomía financiera, administrativa y académica, esto último permitió ponerla en manos de la que, en ese momento, constituía el referente de comunicación en América Latina -CIESPAL- (Centro Internacional de Estudios Superiores en Comunicación para América Latina) y que a su vez fue referente de la UNESCO.

Esto facilitó para que CIESPAL cuente con el aporte de los más destacados docentes, a nivel nacional e internacional y con la particularidad de que los propios estudiantes se constituyeron en veedores evitando que la naciente carrera se contaminara del facilismo y la mediocridad.

Profesores de la talla de: Pilar Niñez, Alberto Pereira, Carlos Marx Carrasco, José Steinsleger, María del Carmen Cevallos, Marco Villarroel, José Seade, José Ignacio López Vigil, Luis Eladio Proaño, Marco Arteaga, Simón Espinosa, Walter Alves (productor de radio de nivel mundial que se enamoró de nuestro país, formado en la escuela de radio Neandertal- Costa Rica- y de donde surgió también radio Sutatenza de Colombia), Alejandro Román Armendáriz (eminente jurista ex ministro del gobierno de Jaime Roldós Aguilera), entre otros fueron parte académica de la primera promoción.

Para la inscripción, dadas las expectativas, al pre universitario, se registró una cifra récord: 970 estudiantes, 280 matriculados en primer año, logrando culminar la carrera 34, luego de haber sido sometidos a un riguroso proceso educativo en que se formó a una nueva generación de periodistas con pensamiento crítico, con capacidad de analizar y de no perder nunca el sentido de ubicación en la historia.

Hace ya 25 años, un 26 de julio de 1996 obtuvieron el título de licenciados en comunicación social: Aguilar Carlos, Armijos Yamina, Arias Jorge, Arias William, Ávila Lenín, Ávila Wilson, Barberán Jhonny, Barzallo Milton, Benítez Karina, Bravo España, Bravo Jorge, Bustamante Editha, Castillo Olga, Cueva Leonel, Déleg Humberto, Díaz Julio, Durán Matilde, García Fabián, Lituma Miguel, Lapo Cecilia, Medina Pável, Morales Manuel, Morocho Wilson, Poma Esperanza, Pontón Jorge, Rey Silvia, Rodríguez Marco, Romero Fernando, Romero Héctor, Romero Mayra, Rosario Celio, Salazar Dumani (+), Valarezo Franklin (+), Valle José.

Ellos ya son parte de la historia comunicacional de Machala y la provincia y, constituyen, hoy por hoy, la nueva vieja generación de periodistas y comunicadores sociales orenses al ser la primera promoción de la UTM, primer curso de reporteros de guerra y primera camada de Periodistas académicos que engrosó filas en el Colegio de Periodistas de El Oro.

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