¡Correo, Correo… ya salió Correooo! Recuerdos de un Diario cuarentón

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El primer ejemplar tamaño estándar costó 5 sucres para la venta al público. Luego de las siete de la mañana, los canillitas gritaban por las calles de la ciudad: ¡Ya salió CORREO, ya salió CORREO¡

 

Por: Alberto Chávez Cruz

Diario Correo, cumple 40 años de servicio periodístico a la provincia de El Oro y al país. Pertenecí al grupo de periodistas que tuvimos la felicidad de ser fundadores, haber contribuido con nuestros esfuerzos durante 27 años, y aportar intelectualmente para convertirlo en líder de la información.

Deseo plasmar públicamente mi gratitud al director fundador, Dr. Ernesto Valle Lozano (+), quien confió en mis habilidades de redacción y le retribuí con responsabilidad, ética y lealtad, espacios que me dieron la oportunidad de apasionarme por el periodismo y ganar el respeto de la comunidad orense.

Edad de Cristo

Tenía sobre mis espaldas 32 años de edad, hoy tengo 73. Desde Guayaquil, cada fin de semana regresaba a Puerto Bolívar, luego de recibir las clases de Derecho en la Universidad Estatal. Lo primero que hacía era visitar la redacción de Diario El Nacional para entregar Al Jefe de Redacción Don Vicente Orellana (+) mis artículos o noticias, pues en ese tiempo serví en esa casa periodística en calidad de dibujante donde ganaba 7 sucres a la semana.

Ocurre que, para esa fecha, a finales de 1982 también me interesé por visitar Radio Superior, que ya estaba al aire y lanzaba sus primeros programas donde por circunstancias de la vida colaboré de la mejor manera, sin recibir nada a cambio durante 8 años.
Mi estilo de dar a conocer las noticias hizo que Don Rodrigo Pineda Izquierdo (+) me bautice como el “Reportero Superior”.

Es en la radio donde me informé de la instalación de modernas maquinarias impresoras que darían a luz a un nuevo periódico en Machala.

En noviembre de 1982, CIESPAL me tuvo becado al Primer Seminario de Periodismo Alternativo, con la participación de dos representantes de ocho países latinos y dos europeos, al que asistí durante 25 días que se realizó en la Hosteria Chorlaví, en la ciudad blanca de Ibarra.

Al regresar a Machala, es el doctor Ernesto Valle Lozano (+), quien me conocía porque fue compadre de mi padre Don Enrique Chávez Medina (+) y me propone que a partir de enero de 1983 me integre y sea parte del grupo de técnicos y periodistas que trabajarían en el nuevo periódico que se llamaría Correo.

Efectivamente, cumplí junto a otro grupo de hombres y mujeres dos meses de intensa preparación. En honor a la verdad pensé que sería gratis ese espacio de entrenamiento y preparación. Y no fue así, porque a la siguiente semana de circular el diario, recibí un cheque por 25 mil sucres, por esos dos meses de trabajo. Era un billetazo en esa época.

Gratitud

Durante los dos meses de preparación me consideré afortunado porque permanentemente con el Dr. Valle analizábamos que tipo de secciones debían insertarse en el nuevo periódico. Delineamos la línea gráfica del medio de comunicación, agendamos entrevistas, reportajes, viajes a los cantones, en fin, tantas cosas que deberían entrar en marcha el segundo día de circulación de Correo.

Sinceramente comento que gané su confianza y el me dio total amplitud para realizar tareas. Esa responsabilidad que duró hasta el día en que él tuvo que abandonar Editorial del Sur, editora de Diario Correo.

El comienzo

El lunes 28 de febrero de 1983, me vestí con zapatos españoles color rojo adquirido en almacenes D’Pratty, pantalón blanco panameño comprado en la Bahía de Guayaquil y una camisa cuello chino con estampado hawaiano, traje que jugaba con mi fisonomía y los bigotes fu-manchú que entonces, a mis 33 años de edad, lucía.

Antes de las 10 de la mañana del último día del mes de febrero, con Aurorita Zamora Valle, fuimos los primeros en arribar a la casa de planta baja ubicada en las calles Junín 104 entre Guabo y Kleber Franco, donde se montó la moderna impresora Offset Web Leader por parte de los accionistas de Editorial del Sur, para lanzar un nuevo producto periodístico que se llama Diario Correo.

A las 11H00 comencé a escribir textos de las primeras noticias en las máquinas marca Remington. Ese material lo pasaba para ser revisado al doctor José Álvarez de la Riva, de nacionalidad española y Jefe de Redacción-Editor quien junto al periodista Augusto Maldonado Bustamante (+), también redactaban otros materiales que iban a salir en la primera edición y Aurorita levantaba los textos finales en una computadora de la época.

Poco a poco llegaría, el resto de colaboradores como el doctor Enrique Valle Lozano, los periodistas y mellizos Washington (+) y Evaristo Vega Chacha (+); el periodista deportivo Rafael Valdiviezo Maigon (+); el editorialista Don Bolívar Paredes Donoso (Bolpard) (+).
Media hora después llegó el director-gerente, Doctor Ernesto Valle Lozano (+), saludó con las quince personas contratadas que tenían que poner en marcha la primera edición; pacientemente redactó el primer editorial; luego hizo acto de presencia el accionista profesor Carlos Falquez Batallas (diputado) quién había escogido y propuesto el nombre del nuevo diario de Machala, acompañado del editorialista Mario Minuche Murillo (+) (Prefecto Provincial).

Las conversaciones, las charlas en alto volumen, las direcciones u órdenes daban calor al ambiente. A las 13h00 otro accionista, el conocido empresario gráfico Víctor Eras llegó en su vieja camioneta Chevrolet trayendo hojas para diagramar las páginas tamaño estándar. Vía telefónica el accionista y periodista Rodrigo Pineda Izquierdo (+), llamó para conocer detalles de los trabajos a cumplirse en tan esperado día. Y con el arribo del Ingeniero Bolívar Prieto Calderón, los accionistas realizaron una sesión de trabajo en las oficinas de la dirección que quedaban en la planta baja.

Primer personal

Además de cumplir mis tareas de periodista y dibujante también pasé a ser parte del grupo de diagramadores; así que a las tres de la tarde del 28 de febrero de 1983 agarré tijeras y empecé cortar los textos impresos en largas hojas y ayudado por Roberto Sánchez, las pegábamos y dábamos forma a Diario Correo.

Las 16 páginas estuvieron listas a las 18h00. Los técnicos gráficos y prensistas Ángel Ochoa, Eloy Mora, Pedro y Eloy (+) Alvarado y Ángel Pardo comenzaron el quemado de las películas y planchas en la máquina insoladora. Las matrices fueron colocadas en los respectivos rodillos para iniciar el proceso de impresión del “Diario de Todos”.
Otros colaboradores movían y ponían en el portabobinas el papel de procedencia norteamericana.

Durante la mañana y tarde el local fue visitado por muchos amigos periodistas, entre ellos Tolo Maridueña, quien al pasar el tiempo se enroló al Diario y fue el primer redactor de farándula, siendo su primer escrito aquel que informaba sobre actividades de la cantante española Paloma Sanbasilio.

A las 10 de la noche del lunes 28 de febrero de 1983 todo era movimiento, los técnicos ultimaban detalles y los accionistas sonreían. La “noche azul” (cyan es el color del logotipo de diario Correo) comenzó a tornarse festivo en la antigua casa de la Junín entre Guabo y Kléber Franco.

Falla inesperada

Fue a las 21h30 que Don Víctor Eras, ordenó al técnico Ángel Pardo oprima el botón de la moderna impresora y en medio del natural ruido los rodillos de la moderna máquina comenzaron a imprimir textos y colores de la tan esperada edición.

De pronto se detectó una falla de impresión, en las pruebas comenzaron a salir montados los colores. Algo ocurría, técnicamente algo estaba mal, prueba tras prueba se hicieron y el producto final no satisfacía. Se ajustaban equipos, se revisaba lo mínimo y la falla persistía.

El tiempo transcurría y llegamos a las primeras horas del 1 de marzo de 1983. Se repetían impresiones y el montaje de colores no cuadraba. Don Víctor Eras y sus muchachos trataban de encontrar la solución al problema. Los accionistas comenzaron a preocuparse, estaba anunciada la aparición de Diario Correo el 1 de marzo.

A las 02h30, Doña Elena Minuche de Valle llamó por teléfono muy preocupada a su esposo porque suponía que a la media noche del 28 de febrero el periódico estaría listo para salir a la venta al siguiente día.

Sin hacer notar lo que estaba sucediendo simplemente el doctor Ernesto Valle respondió a Doña Elena: ¡Estoy esperando un hijo! Las horas seguían ganando tiempo y parecía que la falla técnica ganaría la batalla, es decir no nacería el “Diario de Todos” el 1 de marzo.

La solución

El periodista Augusto Maldonado, propuso llamar por teléfono a Miami a Mr. Bill Runnels, para hacerle conocer el inconveniente presentado y a su vez preguntarle opciones de solución.

El diputado y accionista profesor Carlos Falquez Batallas, no vaciló y solicitó a IETEL una llamada por pagar a los Estados Unidos. La espera se inició, todo mundo esperaba que la empresa de telecomunicaciones logre contactar con el domicilio de Mr. Runnels, técnico que estuvo tres meses antes en Machala trabajando y dirigiendo el montaje de la máquina impresora.

Los minutos hacían comer ansias a todo el mundo, nadie quitaba los ojos al teléfono blanco número 920795 (hoy es el 935795). De pronto timbró el teléfono, serían ya las tres de la madrugada, desde su recámara Mr. Runnels atendió la llamada de Ecuador.

Apareció otro problema, entablar diálogo en inglés con el técnico extranjero. El doctor Enrique Valle Lozano, articulista y catedrático de inglés de la Universidad Técnica de Machala, cogió el auricular e informó del problema a Runnels. “Charlie Chang” entabló corto diálogo con su interlocutor, mientras ojos y oídos de accionistas, trabajadores y mis ojos achinados no dejábamos de mirarlo, hasta que sonriendo el doctor Enrique Valle expresó: ! Okey! Thank you very much, we will obey your instruccions. (Muy bien, muchas gracias, Nosotros obedeceremos sus instrucciones).

! ¡Qué dijo! – expresamos casi en coro los presentes. Con su característico humor “Charlie Chang” manifestó que debajo del rodillo número 2, un perno está casi suelto. Inmediatamente los técnicos Mora y Pardo, ajustaron el perno y ante la alegría de toda la prensa empezó a imprimir correctamente la primera edición de Diario Correo, El Diario de Todos. Eso ocurrió a las cuatro de la madrugada cuando comenzó el rodaje de impresión final.

Salud

Muy contento el accionista Don Bolívar Prieto, destapó una botella de Jhonnie Walker, mientras en los talleres se botaba en perfecta impresión full color el primer producto periodístico; se repartió la bebida al tiempo que expresaban: “tomemos alegres los meados por este muchacho que acaba de nacer”.

El primer ejemplar tamaño estándar costó 5 sucres para la venta al público. Luego de las siete de la mañana, los canillitas gritaban por las calles de la ciudad: ¡Ya salió CORREO, ya salió CORREO¡

En el editorial redactado por el Dr. Ernesto Valle Lozano, consta su primer mensaje: ¡Por fin, estamos en la calle! “CORREO”, el diario de todos independiente del sur del Ecuador, ha iniciado. Con la timidez de los recién llegados, extendemos nuestra mano abierta y cordial a todos. A todos, sin distinción de colores, clases sociales, o grupos ideológicos y políticos. Somos y seremos un diario independiente ante todo y, sobre todo. Queremos dejar bien en claro, desde el principio, que no nos debemos a ningún grupo político o de presión. Nuestras páginas estarán abiertas a todos y a todo lo publicable, mientras no atente contra los principios sanos del periodismo, la moral, la ética, la convivencia ciudadana y la Constitución de nuestra Patria, dicen las primeras letras del editorial suscrito por el Director Gerente, doctor Ernesto Valle Lozano (+).

A las ocho de la mañana me retiré a mi domicilio, subí al bus de la Cooperativa «Ciudad de Machala» y me fui rumbo a mi Puerto Bolívar. Bajo el hombro llevaba orgullosamente el primer número impreso del Diario de Todos. Fue una noche y madrugada con vivencias inigualables que jamás se borrarán de mi mente.

Abusando de mi juventud no dormí, pues me sentía honrado de haber sido uno de los periodistas machaleños fundadores de un diario tan importante. Esto sucedió un día como hoy hace 40 años. De esto, lo que hice y gané, durante 27 años de intensa labor periodística, estoy orgulloso y feliz de haber pertenecido a tan maravillosa familia correina.

En este aniversario lanzo al viento mis abrazos y gratos recuerdos a hombres y mujeres que fueron parte de mi trabajo y muy en especial a los periodistas con quienes sembré perdurable amistad.

Ya no soy parte de la familia correina. La jubilación, en el año 2014, me dio el pasaporte para el merecido descanso. Nunca dejo de leer diario Correo como lo vengo haciendo desde el memorable día de su fundación. De esa fecha que nunca olvidaré.

FELIZ ANIVERSARIO A LA ACTUAL GENERACIÓN DE ADMINISTRADORES, PERIODISTAS Y PERSONAL DE PLANTA

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