Padre Salvador Calva, el Comunicador del evangelio

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Desde hace 22 años, realizo caminos pilotos y ensanchamiento con los taludes y curvas requeridas para el desalojo del mal que está impregnado en los corazones humanos, y con la poderosa fuerza del Señor resembrar el evangelio en los niños, en las familias y comunidades para que renazca el maravilloso amor liberador de Dios.

El 3 de julio de 1962 nace en Paquisha, el primero de 10 hermanos en el hogar conformado por don Alberto Draucín Calva Cumbicus y doña Margarita de Jesús Jiménez Veliz.

Jesús Salvador Calva Jiménez, de origen humilde y con una larga trayectoria al servicio del prójimo, primero como operador de maquinaria pesada, luego como sacerdote y comunicador social, ha dedicado la mayor parte de su vida a evangelizar a través de la palabra. Nos confiesa parte de su historia de vida y de su amada tierra, Paquisha.

¿Cómo nace la vocación sacerdotal?

A los 18 años salí de Paquisha a la provincia de El Oro a trabajar como operador de maquinaria de equipo caminero.

Después de una prolongada ausencia de la asistencia a las celebraciones de la Eucaristía desde los 12 años hasta los 25 años, me enamoré de una joven de la parroquia El Progreso, cantón Pasaje, provincia de El Oro, esta joven catequista me invitó a la iglesia y después de años de ser enamorados, con el respeto mutuo, me orientó a conocer a Jesucristo y reinicié mi participación en la Iglesia; a partir del regreso al sacramento de la Reconciliación y Eucaristía sentí un cambio de criterio y con ello me propuse participar en las Comunidades Eclesiales de Base (CEBS) en Machala.

En este espacio eclesial surgió una mayor definición de mi opción de vida por su compromiso con la realidad social desde la fe. La participación en el Movimiento de La Juventud Estudiantil Católica (JEC) también fue un apoyo en el ámbito de formación y trabajo con los jóvenes que marcó mi desarrollo en el espíritu Misionero.

La Llamada de Dios la sentí de una manera evidente mientras trabajaba en las orillas de Puerto Bolívar a una hora en bote en la Isla Bravito. A partir de recordar el mandamiento: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como así mismo, esto causó mucho gozo y profunda vivencia y felicidad que Dios cautivó mi alma, vida y corazón, fue lo que marcó mi vida.

En este proceso encontré al Padre Guido, Padre Juan Palomino, Padre Esteban Ortiz y el Padre Roberto Guglierminoti, de la comunidad religiosa de los salesianos; ellos me apoyaron para realizar los estudios de bachiller y Orientación Vocacional.

Me correspondió trabajar de día en una empresa y en la noche realizar mis estudios. Es así que con sacrificio y dedicación terminé el bachillerato en el “Colegio en Ciencias Juan Montalvo» de Machala, después el Obispo Monseñor Néstor Herrera me envío a estudiar al Seminario «San León Magno de Cuenca” y desde allí realicé mi estudio superior en la facultad de Teología de la “Universidad del Azuay». Concluidos los estudios de teología, fui ordenado Diácono y posteriormente de Sacerdote en la Diócesis de Machala, el 29 de junio de 1996 y desde hace 14 años estoy en el Vicariato Apostólico de Zamora.

¿Antes de ser sacerdote a qué se dedicaba?

En mi infancia y adolescencia a la agricultura y a la elaboración de la teja, posteriormente con el inicio de la construcción de la carretera que llegó a Paquisha rumbo a la cordillera del Cóndor, entré a trabajar como ayudante de cocina para ganarme la confianza de los jefes y luego ser ayudante de los tractoristas, iniciativa que me resultó gracias a una oración realizada al Señor Jesucristo en una de las montañas cercanas.

Al terminarse el trabajo en la compañía Andes, constructora de la vía Paquisha-Cordillera del Cóndor, opté por seguir el curso de operador de tractor.

Una vez graduado en la ciudad de Loja, viajé a Machala en donde ejercí mi profesión hasta que Dios me llamó a ser su discípulo y misionero desde el ejercicio del ministerio sacerdotal.

Dando vuelta a las páginas de mi vida he pasado por el mundo laboral de la agricultura, la cocina, el tractor y moto niveladora, hasta el momento que sentí el llamado de Dios, después de hacer carreteras, calles y campos de aviación, estadios y mucho más, desde hace 22 años, realizo caminos pilotos y ensanchamiento con los taludes y curvas requeridas para el desalojo del mal que está impregnado en los corazones humanos, y con la poderosa fuerza del Señor resembrar el evangelio en los niños, en las familias y comunidades para que renazca el maravilloso amor liberador de Dios.

¿Qué otras actividades, realiza a parte de las eclesiásticas?

Actividades paralelas al ministerio sacerdotal, realicé un Diplomado en la “Pastoral de la Comunicación” en el CELAM. (Conferencia Episcopal Latinoamericana), en la sede establecida en Bogotá-Colombia, como veedor en la Comisión anticorrupción en El Oro, miembro de una veeduría cuya tarea fue vigilar la inversión de los recursos de CORPEECUADOR para la reconstrucción de vías y vivienda, escuelas dañadas por el Fenómeno del Niño en la Provincia de El Oro.

Fui director de medios de comunicación católicos, uno en Machala y otro en Zamora; también ejercí la presidencia de la Asociación de Radios Católicas del Ecuador (ARCE) y asumí la responsabilidad de la comisión de comunicación del Vicariato Apostólico de Zamora. Actualmente soy delegado a la coordinación de la REPAM, Red Eclesial Panamazónica, que en la actualidad tiene la tarea de colaborar directamente en el proceso del Sínodo de la Amazonía convocada por el Papa Francisco para el próximo año.

Actualmente, el padre Salvador Calva Jiménez, es el párroco en el cantón Paquisha, provincia de Zamora Chinchipe.

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