REPAM emite carta ante los gritos de la Amazonía

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La Red Eclesial Panamazónica – REPAM, con representación de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana Francesa, Perú, Venezuela y aliados internacionales, se reunió en Florencia, Caquetá – Colombia, del 8 al 10 de noviembre de 2023, para reclamar el inmediato cese del fuego en Gaza y en otros lugares de conflicto, con mecanismos y acuerdos internacionales para la construcción de la paz.

La REPAM, que celebra 10 años de vida, es una respuesta profética desde el Evangelio, con la tarea de promover el cuidado de la casa común, hacer resonar la voz de los pueblos y la defensa de los derechos humanos. Se inspira en la espiritualidad encarnada en el territorio, comprometida con nuevos caminos de sinodalidad, para una Iglesia con rostro amazónico.

En estos diez años, la situación de la Amazonía se ha vuelto crítica, llegando a cerca de un punto de no retorno. Profundamente dolidos por la agonía de este bioma y sus pueblos, conscientes de su importancia para el planeta, manifiesta su preocupación:

1. La crisis climática y el colapso sistémico en la Amazonía, con los recientes períodos de calor inusual, incendios descontrolados, la fuerte sequía, con niveles nunca registrados de ríos y lagos, aislando a numerosas comunidades y dejando a miles de personas sin acceso al agua potable y a servicios de salud, educación y alimentación.
2. El extractivismo, la deforestación acelerada, concesiones, hidrovías, proyectos de hidroeléctricas y carreteras que se implementan sin una consulta previa, libre e informada a los pueblos. La ampliación de la frontera agrícola, los monocultivos y la agroindustria provocan una gigantesca pérdida de biodiversidad, impiden los modos de producción local, amenazando la soberanía alimentaria. El uso de agroquímicos y de mercurio contamina las fuentes de agua, el aire y el suelo, afectando el acceso a los bienes de la naturaleza y provocando graves enfermedades para la población.
3. El desarrollo minero-energético en la Amazonía, superpuesto a áreas protegidas y territorios de comunidades, que amenaza la integridad cultural y territorial de los pueblos indígenas, campesinos, ribereños, afrodescendientes, siendo más preocupante aún la situación de los pueblos en contacto inicial y en aislamiento voluntario.
4. Las falsas soluciones de la economía verde, con la promoción de los bonos de carbono y la mercantilización de la biodiversidad de la Amazonía, sin aportes efectivos al cambio que se necesita.
5. El narcotráfico, los actores armados legales e ilegales que amenazan y asesinan a defensoras y defensores de los derechos humanos y ambientales. La protección de estos líderes y lideresas debe ser prioritaria, incluso a partir de la implementación y la ratificación del acuerdo de Escazú. Preocupa también el aumento del feminicidio, la pérdida de perspectivas y los suicidios de los jóvenes.

Frente a esta situación de emergencia, urge la implementación de un Plan de Acción Integral de protección y defensa de la Panamazonía y sus pueblos, con un compromiso serio de los poderes públicos y la sociedad civil para prevenir nuevas violencias, socorrer a las víctimas y revertir la situación.

Las comunidades y pueblos amazónicos piden a la Iglesia una alianza en la firme defensa de sus territorios, para que se garanticen sus planes de vida frente a los proyectos de muerte. Valoramos el resultado positivo del referendo, que movilizó a la REPAM y muchas organizaciones, para proteger de la explotación petrolera al parque natural de Yasuní, referente mundial de la biodiversidad en la Amazonia ecuatoriana.

La REPAM ratifica el llamado del Papa Francisco por una gobernanza global en tiempos de crisis climática, exigiendo que las Conferencias de las Naciones Unidas sobre el Clima (COP’s) asuman decisiones eficientes, obligatorias y que se pueden monitorear fácilmente.

Llama a la unidad de los pueblos y redes eclesiales por la ecología integral, para un camino de movilización y sensibilización desde la COP-28, a través del Foro Social Panamazónico (FOSPA) en junio de 2024 en Bolivia, hacia la COP-30 en la Amazonía brasileña. ¡Nuestra respuesta debe ser “drástica, intensa y con el compromiso de todos y todas!” (cf. Laudate Deum 59), concluye el manifiesto-carta de la REPAM.

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