Teología de la calle. Dios Molok-Pandemia. Carta al gobierno de Ecuador

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Padre Vicente Romero Peña

Por: P. Vicente Aníbal Romero Peña.

En tiempo de pandemia nos toca reflexionar sobre los diversos tipos de pandemia que vive la humanidad.

Narra la Biblia que Adán y Eva desobedecieron y que este pecado de la desobediencia al Creador se heredó, podríamos decir que se volvió pandemia.

La pandemia mas grave, cruel, sanguinaria es la corrupción en todos los niveles, en todos los ordenes, en todas las sociedades, esta pandemia de la corrupción existirá mientras exista el ser humano.

No hay país en el mundo que esté libre de esta lacra social, de esta abominable infección. «Los países no son países, sino negocios», cada nación es un gran negocio, una gran empresa comercial donde lo que prima es el capital. Y donde prima el capital se busca la manera de buscar ganancias lícitas e ilicitas.

Cuenta la Biblia, que los israelistas abandonaron al Dios que les libró de la esclavitud y la opresión de Egipto, para adorar al dios Molok, un dios que exigía sacrificios humanos, quemaban a niños para agradar a ese dios sanguinario; el dios Molok que era un dios que necesitaba sangre humana para subsistir.(Jeremias 32:35).

Este sistema capitalista es igual al dios Molok exige sacrificios humanos: se reduce los presupuestos de la educación, salud, bienestar social, desarrollo comunitario, vivienda, trabajo, etc. El capitalismo salvaje desarrolla principios aberrantes y potencia el armamentismo, el consumo desmesurado, la idolatría del dinero y de la propiedad privada exagerada.

El capitalismo igual que el dios Molok, es insasiable de poder, de dinero, de muerte, y con tal de mantenerse vigente, no le importa la vida del campesino, indígena, del negro, del empobrecido.

Hoy diríamos que ese dios Molok, sanguinareo y atrevido, tiene sus tentáculos metidos en nuestros pueblos a través de instituciones internacionales que imponen sacrificios humanos a nuestros pueblos, con medidas económicas antipopulares que favorecen a los grupúsculos de poder.

Aquí en Ecuador y en el mundo entero se práctica la idolatría, aunque se diga que es un mundo cristiano, aunque pronunciemos su nombre a cada momento, aunque tengamos un slogan «Dios, patria y libertad». Es un continente de idolatría porque creemos en ídolos.

El dios Molok es dios de la muerte, el dios del neoliberalismo. El Dios de Jesucristo es el Dios de la vida, el Dios de los pobres, el Dios que involucra a todos hacia un nuevo caminar.

Con el Dios de la vida no se puede jugar. Hay que elegir, o somos seguidores del dios Molok que es un dios de la muerte, de la destrucción, de la miseria; o somos seguidores del Dios de Jesús, del Dios de la vida, la esperanza y la fraternidad. No podemos estar jugando con la fe, somos o no somos.

Los documentos de la iglesia de América Latina nos ayuda a desenmascarar esta realidad triste que viven los pueblos. El documento de Aparecida denuncia este sistema inicuo, perverso en que vivimos.

Monseñor Gerardo Valencia Cano, obispo de Buenaventura-Colombia 1970 decía » Latinoamerica tiene que ser un continente, sin fronteras, sin aduanas, sin militares. En una sociedad capitalista, aun con las mejores intenciones vienen lisiadas con el pecado original de la soberbia. Por eso, hemos escuchado decir: con tal que yo mejore mi situación, que importa que otros se queden sin trabajo, que haya menos maestros, menos escuelas, menos fábricas, menos carreteras».

Por eso como cristianos en la actual coyuntura que vivimos nos toca organizarnos para que los tentáculos del monstruo financiero no nos agarre, ni nos destruya.

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