Teología de la calle: Padre Álvaro Ulcue Chocue, primer sacerdote indígena de Colombia

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Padre Vicente Romero Peña

Por: P. Vicente Aníbal Romero Peña

Padre Álvaro Ulcue Chocue «SI HE DE MORIR, QUISIERA QUE MI CUERPO QUEDASE AMASADO EN LA ARCILLA…» – 10 DE NOVIEMBRE DE 1984, DÍA EN QUE EL SUELO GRITÓ.

El P. Álvaro fue el primer sacerdote indígena de la República de Colombia, nació el 16 de julio de 1943 en el Resguardo Indígena de Pueblo Nuevo – Caldono. Fue asesinado por los terratenientes del departamento del Cauca, el 10 de noviembre de 1984.

Álvaro, desde su infancia sintió el llamado por Dios, ya que tuvo una formación católica, gracias al testimonio de sus padres y a las Madres Lauritas, quienes orientaban la escuela de Pueblo Nuevo.

Se ordenó de sacerdote el 10 de julio de 1973, evento histórico para las comunidades indígenas del Cauca. Celebró su primera misa con alegría, entusiasmo y ritos tradicionales.

En todas las comunidades donde le tocó laborar, sus reflexiones siempre fueron Cristo céntricas y Marianas.

Formaba líderes, catequistas y siempre exhortaba a que no olvidaran los principios indígenas. Como pastor siempre visitaba las comunidades y acompañaba y motivaba a los jóvenes, la familia y los niños.

Su voz profética fue un estorbo para los terratenientes porque siempre llamó a recuperar las tierras, a defender la cultura y a luchar contra toda clase de vicios.

El Padre Álvaro tenía su voz contundente «Los ricos no nos comprenden porque a la mayoría de ellos no les gusta compartir». Lo acusaron de comunista, de subversivo porque siempre defendió a los más necesitados.

Uno de sus últimos mensajes fueron: «Me siento como cansado, falta mucho por hacer… viajar, caminar, trabajar eso es la vida, pero el Señor no nos abandona… sigamos trabajando mientras nos dejen trabajar».

El 10 de noviembre en la población del Cauca, Santander de Quilichao, ahí los asesinos de los terratenientes, acabaron con su vida, la sangre de Álvaro se derramó sobre tierra y hoy sigue resucitando en la lucha del pueblo indígena latinoamericano.

36 años después, sus mensajes, su testimonio, su lucha sigue siendo estímulo para todos los cristianos.

Los asesinos fueron identificados como miembros de la policía y hasta hoy quedan esos tristes recuerdos.

El Papa Francisco en su documento Querida Amazonia nos recuerda el valor de la organización social, eclesial, etc.

Este 10 de noviembre nos unimos a la Pascua de Álvaro Ulcue Chocue.

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