Volando bajo. De periodista para periodistas

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Periodista, Héctor Romero Crespo

Por: Héctor Romero Crespo

¿En qué onda andamos los periodistas y comunicadores sociales? Esta es la pregunta que saltó a la vista el 05 de enero, cuando se conmemoró el Día del Periodista Ecuatoriano. Y es que el 05 de enero de 1792 vio la luz uno de los más importantes esfuerzos de Eugenio Espejo.

José Ignacio López Vigil, coordinador para América Latina y El Caribe de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), dice que al menos cuatro deben ser los compromisos de los periodistas: contribuir al desarrollo, ampliar la democracia, defender los derechos humanos y proteger la diversidad cultural. ¿Estamos realmente contribuyendo a que se cumplan estos objetivos sociales o nos hemos contagiado de ese periodismo sórdido, pirotécnico y de alcantarilla que exalta con morbosidad el escándalo y el delito?

“El periodismo –dice Gabriel García Márquez- es el mejor oficio del mundo, y que la formación y práctica del periodista debe descansar sobre tres pilares maestros: aptitudes y vocación, investigación y ética. Si no existe un dominio profesional”. Si no existe un dominio profesional, si no hay una búsqueda permanente de la verdad y un trabajo honesto comprometido con el pueblo, no podemos llamarnos periodistas o comunicadores, aunque exhibamos con vanidad en las paredes títulos académicos.

El 09 de octubre de 1994 entrevisté a Marco Villarruel Acosta, maestro universitario y comunicador social. Siempre tendré presente sus palabras sinceras y que hoy, sin duda, tienen vigencia: Mientras en las universidades no se haga hincapié en lo ético, no se ponga énfasis en un conocimiento científico de la realidad nacional, no podemos hablar de una adecuada formación estudiantil”. Debemos aspirar a “un desempeño honesto de la profesión, que desarrolle sus actividades en los sectores populares”.

Este tipo de periodismo de compromiso con el pueblo es el que necesita nuestra sociedad; un periodismo con ganas de avanzar y de cambiar, un periodismo con una conciencia de integración colectiva y, sobre todo, un periodismo sensible a los problemas que agobian a la colectividad; porque -como afirma el entrañable maestro Simón Espinoza- la sensibilidad es el nuevo argumento de la ética.

Hoy más que nunca los periodistas y comunicadores tenemos mayores exigencias. Kurt Freund Ruf las sintetiza: “Hay exigencias de un cambio para el comunicador, que debe basarse en aspectos de austeridad, que le permitan ser sobrio, riguroso y no susceptible de encandilarse, para que refleje la creatividad, sin perder de vista la objetividad y para que la comunicación se transforme en un vínculo de fraternidad que defienda la libertad del ser humano”.

¿Y la libertad de expresión? Fabián Corral la define como “una de esas libertades que se construye desde la trinchera de cada uno; son los espacios de autonomía personal que permiten pensar y hablar sin las ataduras de los intereses y sin las mordazas del miedo”.

Mi padre zarumeño, Héctor Agustín Romero Romero (maestro montalvino y uno de los precursores del periodismo orense con la práctica diaria y permanente durante más de 50 años), a propósito de mi graduación de comunicador social -hace aproximadamente 23 años- con esa voz valiente salida del alma, me dijo: “(…) ya que has resuelto seguir mis huellas en la azarosa tarea periodística, ahora sólo me toca decirte, adelante amigo, siempre adelante, queda mucho por hacer y otros tantos retos por proponerse. Recuerda siempre que es preferible masticar el pan de la pobreza que acanallarse a los festines del poderoso, manteniendo honor y ética a toda prueba; de la mano con la verdad, porque por ella serás libre y proclamándola nos pone más cerca de Dios; de brazo con la valentía para ser profesionales auténticos. No adular, no mentir, no calumniar, no chantajear, deben ser los mandamientos fundamentales del catecismo periodístico de todos los días, en todo tiempo y en todo lugar”.

Que cada 05 de enero, no sea un día de celebraciones estruendosas, pintorescas y de vanidosos reconocimientos; sino, más bien, constituya un día de reflexión para saber en qué onda andamos lo periodistas.

(Artículo publicado el 12 de enero de 2003 en diario Correo de la ciudad de Machala, Edición No. 6 de El Comunicador, Boletín Informativo del Colegio de Periodistas de El Oro).

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