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El internista Mauricio González revela el fraude de sal del Himalaya

En los últimos años,la sal del Himalaya se ha convertido en el nuevo superhéroe de la cocina para los fanáticos de la alimentación saludable. Con su llamativo color rosado muchos la ven como la mejor alternativa a la tradicional sal de mesa.

Sin embargo, el internista Mauricio González decidió desacreditar este mito y arrojar un poco de luz detrás de este popular ingrediente en un video que llama la atención en su cuenta de Instagram.

¿Qué contraindicaciones tiene la sal del Himalaya?

Primero que nada, el doctor González alerta sobre un posible problema de salud pública relacionado con el consumo de sal del Himalaya.

Asegura que, aunque se publicita como una opción más saludable, la realidad es bastante diferente.

Un punto que destaca es que en muchos países no se requiere que se añada yodo a esa sal. A diferencia de la sal de mesa yodada, que sí lo incluye, la falta de yodo en la sal del Himalaya puede llevar a problemas como el bocio, agrandamiento de la glándula de la tiroides.

“Esto puede ser un problema de salud pública porque el yodo nos protege del bocio”, apunta.

El médico también menciona que, aunque la sal del Himalaya contiene “minerales importantes”, la concentración de estos minerales es tan baja que son prácticamente irrelevantes para la salud.

El doctor advierte que en algunas ocasiones, incluso podría contener minerales no tan deseables, como el plomo.

Otro mito que desmantela González es la supuesta ventaja de la sal del Himalaya en lo que respecta a la presión arterial.

Muchos afirman que, al contener menos sodio, es menos dañina que la sal de mesa. No obstante, el doctor señala que ambas sales tienen prácticamente la misma cantidad de sodio por porción. La diferencia es minúscula, y no lo suficiente para justificar su fama de saludable.

Por supuesto, si aún así se opta por incluir sal del Himalaya en la dieta, es bueno tener en cuenta que, a pesar del marketing y las tendencias, lo más probable es que la simple y modesta sal de mesa sea igual de buena (o mala) para la salud.

“Si quieres consumirla y estás dispuesto a pagar el precio exagerado, está bien. Cada quien es libre de hacer esto, pero es muy poco probable que la sal del himalaya sea más saludable que la simple y austera sal de mesa”, puntualiza el doctor González.

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