Nos encontramos en América Latina, ante un hecho masivo de la crisis de un SISTEMA-MUNDO, que comenzó a gestarse hace muchos años. Y que está globalizando hasta llegar al último rincón de la tierra, excluyendo, paradojicamente a la mayoría de la humanidad. Es un problema de vida o muerte, vida humana que no es un concepto, una idea, ni un horizonte abstracto sino el modo de realidad de cada ser humano en concreto, condición absoluta de la ética y exigencia de toda liberación, toda teología.
Me levantaré y volveré a la casa de mi Padre y diré, Padre he pecado contra ti, ya no merezco llamarme hijo tuyo. Luchas 15.
Ser Sinodal y ECUMÉNICO es el reto en un mundo globalizado.
Esto debería ayudar a la comunidad eclesial, a un constante diálogo con el mundo, leer los signos de los tiempos a la luz de la revelación.
La fiesta del profeta es el martirio, es la convicción y la fuerza del Espíritu Santo, que llena de eclosión espiritual y nos lanza a desafiar todo aquello que va contra el proyecto de Dios. El martirio no se lo busca, el martirio llega como consecuencia del seguimiento radical a Jesucristo, que es el camino, la verdad y la vida.
En nombre de la crisis económica y de la revolución de internet, los medios aprovecharon y se divorciaron de los periodistas de calidad. Y todo se volvió un caos: los medios huyeron hacia el negocio y la política y los periodistas se están reinventando su lugar en el mundo.
De manera frecuente, con riesgos de mayor o menor dimensión, los periodistas ecuatorianos estamos expuestos y sin garantías de protección específica de parte del Estado ecuatoriano. Muchas de esas vulneraciones ocurren durante el ejercicio de nuestra profesión, en coberturas en las calles, en contra de reporteros, fotógrafos y otros trabajadores de la prensa.
El objetivo del Sínodo Diocesano, parroquial, grupal, etc., es consultar al pueblo de Dios para que el proceso Sinodal se realice a través de la escucha de todos los bautizados.
La tragedia global del Covid-19 a hecho estallar las desigualdades preexistentes, pero también en un contexto en que toda la iglesia (bautizados) tiene que lidiar internamente con la falta de fe, la corrupción, y sobre todo las angustias y necesidades de los más empobrecidos.
Mi homenaje a todos los hombres y mujeres responsables de su vida, de su familia, que luchan diariamente por mejores días.