Por: John Campuzano Vásquez
Machala, reconocida como la capital bananera del mundo. No cuenta aún con un museo que narre, de manera integral, el origen, desarrollo y consolidación de la producción y exportación bananera. Esta ausencia no solo representa un vacío cultural, sino también una oportunidad desaprovechada para fortalecer el turismo y la memoria histórica local que promueven historiadores como Luis Montaño, Voltaire Medina y Necker Franco entre otros.
La creación de un museo del banano en Machala no debe entenderse como un simple espacio narrativo, sino como un centro de interpretación económica, social y cultural. Allí podrían recogerse testimonios de productores, trabajadores y exportadores, así como documentos históricos, herramientas agrícolas, fotografías y relatos que expliquen cómo el banano posicionó a la provincia y al Ecuador como líder mundial en exportaciones. Este tipo de iniciativa permitiría a las nuevas generaciones comprender el valor de una actividad que sostiene miles de empleos y que es clave en la balanza comercial del país.
Un espacio idóneo para este proyecto es la antigua cárcel de Machala. Su recuperación y transformación en un museo no solo resignificaría un lugar cargado de historias negras, sino que también aportaría a la regeneración urbana. Convertir un espacio asociado al encierro en uno dedicado al conocimiento y la cultura es, en sí mismo, un acto de desarrollo simbólico y social.
La administración del museo por parte de la Casa de la Cultura de El Oro garantizaría un enfoque técnico, artístico y patrimonial adecuado. Esta institución de la que me honro de ser miembro tiene la experiencia necesaria para articular contenidos, gestionar exposiciones y vincular el museo con actividades culturales permanentes, convirtiéndolo en un punto de encuentro ciudadano. Ahora que la ciudad necesita nuevos sitios de encuentro para la Cultura.
Las ciudades que apuestan por Centros de Arte y memoria histórica no solo preservan su pasado, sino que construyen identidad y generan valor económico. El turismo cultural es hoy uno de los segmentos de mayor crecimiento a nivel mundial, y Machala tiene todos los elementos para aprovecharlo. No se trata solo de recordar, sino de proyectar múltiples actividades que hoy colapsan por la falta de espacio para los que hacen y promueven la cultura.






















