Este 26 de marzo se cumple un año del trágico deslave en Alausí, provincia de Chimborazo, que cobró la vida de 75 personas. Sin embargo, la población sigue enfrentando el peligro de nuevos deslizamientos mientras lucha por reconstruir sus vidas. El alcalde de Alausí, Remigio Roldán, ha denunciado la falta de ayuda estatal para enfrentar la situación.
La autoridad cantonal señala que la situación es especialmente grave para las 163 familias que perdieron sus hogares y para las dos escuelas con 800 alumnos que aún no pueden regresar a clases debido a la inestabilidad del terreno.
«Exigimos al Gobierno que dé viviendas», subrayó Roldán acerca de cómo continúa la situación. A pesar de los esfuerzos, nueve personas nunca aparecieron, sumándose al dolor de la comunidad que aún no ha podido cerrar ese capítulo trágico en su historia.
La población de Alausí ha encontrado apoyo en organizaciones no gubernamentales y en la Unión Europea, que ha financiado proyectos de reconstrucción, incluyendo la repotenciación de la planta de tratamiento de agua potable.
No obstante, la falta de acción por parte del Gobierno central ha dejado a la comunidad enfrentando dificultades en infraestructura básica y vivienda, a pesar de las promesas anteriores de ayuda por parte del gobierno de Lasso que ofreció $8 millones que nunca se concretaron.
El alcalde Roldán ha instado al Gobierno a cumplir con su responsabilidad de proporcionar viviendas adecuadas y mejorar la infraestructura básica, como el suministro de agua potable y la construcción de un hospital.





















