En Gaza, una joven madre, Sabreen, de 27 años, llevaba a su hija en el vientre durante siete meses y medio; sin embargo, una explosión, producto de un ataque israelí, destrozó su casa mientras dormían. El marido de Sabreen y su hija de tres años perdieron la vida instantáneamente. Sabreen resultó gravemente herida, pero los rescatistas encontraron a la bebé aún con vida en su útero y poco después la madre falleció.
Esta tragedia ocurrió la noche del 20 de abril.
Los médicos realizaron una cesárea de emergencia para salvar a la niña. Aunque lograron reanimarla, su estado sigue siendo crítico debido a problemas respiratorios causados por el parto prematuro. El doctor Mohammed Salama, jefe de la unidad neonatal de emergencia, informó sobre algunos avances, pero la situación sigue siendo incierta.
La niña, que fue nombrada Sabreen en memoria de su madre, enfrenta ahora un futuro incierto. Los familiares sobrevivientes se reúnen en el hospital, luchando por reconstruir sus vidas mientras enfrentan el dolor y la injusticia de lo sucedido. La abuela materna de la bebé, Mirvat al Sakani, denunció la brutalidad del ataque, preguntándose por qué personas inocentes como su familia fueron blanco de la violencia.
A pesar del dolor, la promesa de amor y cuidado prevalece. La abuela paterna, Ahalam al Kurdi, asegura que criará a la niña con todo su amor, como un recuerdo vivo de su padre.
Mientras Gaza llora la pérdida de una familia y lucha por la supervivencia de una niña recién nacida, el mundo observa con horror la cruel realidad de la guerra, donde la inocencia se convierte en la víctima más vulnerable.





















