El último fenómeno de El Niño, en 2022 y 2023, fue uno de los principales impulsores de temperaturas mundiales récord, ya que la atmósfera absorbió calor del océano.
El fenómeno meteorológico del océano Pacífico conocido como El Niño volverá este verano, lo que traerá la posibilidad de lluvias extremas, tormentas intensas y sequías en algunas zonas del planeta, aunque los científicos aún no están seguros de su intensidad.
El Niño es una corriente de agua caliente en el Pacífico central y oriental a lo largo del Ecuador. Se produce cuando cambian los vientos alisios.
Normalmente, esos vientos mantienen esa agua oceánica más cálida contenida hacia el Pacífico occidental. Pero los cambios en los patrones de los vientos permiten que la masa de agua caliente se desplace hacia el este, hacia la costa de Sudamérica.
Los fenómenos de El Niño surgen aproximadamente cada tres a siete años y suelen durar entre nueve y 12 meses.
El último fenómeno de El Niño, en 2022 y 2023, fue uno de los principales impulsores de temperaturas mundiales récord, ya que la atmósfera absorbió calor del océano.
“Para finales del verano y más adelante, hay entre un 50 y un 60 por ciento de probabilidades de que se forme El Niño, aunque la incertidumbre de los modelos sigue siendo considerable y los pronósticos hechos en esta época del año tienden a ser menos precisas”, dijo el Centro de Predicciones Climáticas de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA por su sigla en inglés) en un comunicado el jueves.
Durante los meses de invierno, El Niño puede desplazar la corriente en chorro sobre el océano Pacífico norte y Norteamérica hacia el Ecuador. Según Michelle L’Heureux, jefa del equipo de El Niño-Oscilación del Sur del Centro de Predicciones Climáticas de la NOAA, esto puede provocar un invierno más húmedo en el sur de Estados Unidos y más seco en los estados del norte. Pero el próximo invierno en Norteamérica todavía está “muy lejos”, dijo L’Heureux, “así que esperamos que estos detalles se ajusten en los próximos meses”.
El desplazamiento de aguas cálidas provocado por El Niño puede causar fuertes tormentas invernales, deslizamientos de tierras e inundaciones a lo largo de la costa del Pacífico y el suroeste de Estados Unidos, retrasar la vital temporada de lluvias monzónicas en la India y provocar sequías e incendios forestales en Australia y el sudeste asiático, según Shang-Ping Xie, científico del clima del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego.
Al mismo tiempo, El Niño provoca patrones de vientos en niveles superiores de la atmósfera que pueden impedir el desarrollo de huracanes en el océano Atlántico y el Caribe durante el verano y el otoño.
Xie señaló que los instrumentos ya estaban detectando una tendencia al calentamiento en el Pacífico ecuatorial desde enero. “La capa cálida de la superficie se está haciendo más gruesa”, dijo.
En 2025, el contenido de calor de toda la capa superior del océano alcanzó un nivel récord por quinto año consecutivo, según la NOAA. El contenido de calor del océano es un indicador importante del cambio climático, ya que los océanos almacenan el 90 por ciento del exceso de calor del planeta.
Según la NOAA, las probabilidades de que se desarrolle El Niño en el Pacífico pasan del 40 por ciento en junio al 60 por ciento en septiembre.
El océano Pacífico se encuentra actualmente en la parte final de un fenómeno de La Niña, que es una zona de agua más fría que atraviesa el Pacífico oriental. Según dijo la NOAA, a medida que La Niña se desvanece, el Pacífico pasa a una fase neutra y, a finales del verano, a un fenómeno de El Niño de crecimiento lento.
ITD: https://www.nytimes.com/es/2026/02/13/espanol/tiempo-y-clima/el-nino-verano-2026.html





















