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Obispos de Cuba alertan que el aislamiento internacional agrava la crisis social y golpea a los vulnerables

La Conferencia de obispos de Cuba señaló que la dolorosa realidad social de la isla y la pérdida de esperanza hacen impostergable la adopción de decisiones profundas orientadas al bien común de la nación. A través de un comunicado, los obispos animaron a crear un clima de diálogo sin presiones que facilite los cambios estructurales que la población necesita.

“En todos los lugares de la geografía nacional, para los oídos atentos y respetuosos del sufrimiento del prójimo, se escucha continuamente que las cosas no están bien, que no podemos seguir así, que hay que hacer algo para salvar a Cuba y devolvernos la esperanza”, apuntaron.

El episcopado sostiene que el sentir que se percibe en todo el territorio expresa cansancio, desasosiego y un dolor que se ha prolongado en el tiempo. Frente a esta realidad, los obispos ponen el acento en la responsabilidad de quienes toman decisiones, convocándolos a favorecer un marco de respeto y apertura que contribuya al desarrollo integral del país.

Un panorama que se agrava

En su mensaje, los prelados señalaron que antes se vislumbraban caminos de mejoría gradual; sin embargo, hoy perciben un agravamiento que incrementa la tensión social. Noticias relacionadas con limitaciones energéticas, entre otras carencias, encienden alarmas debido a su repercusión inmediata en la población más vulnerable, ya golpeada por carencias persistentes.

Bajo estas circunstancias, advirtieron sobre el peligro de un “caos social” y enfrentamientos “entre los hijos de un mismo pueblo”, un escenario indeseado. “Cuba necesita cambios y son cada vez más urgentes, pero no necesita para nada más angustias ni dolor. No más sangre ni más lutos en las familias cubanas”, afirmaron, asegurando que el anhelo es el de una nación renovada y próspera, sin que el peso de las dificultades recaiga nuevamente sobre pobres, ancianos, enfermos y niños.

Memoria, vínculos y solidaridad

El texto recuerda palabras de San Juan Pablo II pronunciadas en 1998, durante su visita a Cuba: “el pueblo cubano no puede verse privado de los vínculos con los otros pueblos, que son necesarios para el desarrollo económico, social y cultural”. En este sentido, los obispos aseguraron que esta reflexión advertía que el aislamiento repercute en toda la sociedad y acentúa las carencias esenciales.

Junto a estas reflexiones, los obispos manifestaron su agradecimiento por las recientes expresiones de solidaridad con quienes resultaron afectados por desastres naturales. Subrayaron la colaboración de creyentes, parientes, amistades fuera del país y entidades como Cáritas, así como de organismos e instancias gubernamentales, cuya ayuda ha sido clave para aliviar el dolor de muchas familias que lo perdieron todo.

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