Las escenas de asaltos a comercios que se han sucedido en Argentina en las últimas 72 horas y cuyas imágenes rápidamente corrieron como reguero de pólvora por las redes sociales han generado un cierto ambiente de caos y una inevitable mirada a 2001, la última gran crisis económica, social y política del país.
La grave coyuntura económica, con más de un 113% de inflación interanual, fuerte brecha cambiaria y un 40% de la población en situación de pobreza, y el incierto panorama político, tras el triunfo del libertario Javier Milei en las elecciones primarias y sin un panorama claro con vistas a las presidenciales del 22 de octubre, son un perfecto caldo de cultivo para la agitación social.
Consciente del momento por el que atraviesa Argentina, y antes de que haya un estallido en las calles, el presidente del país, el peronista Alberto Fernández, aprovechó un acto público este miércoles en Neuquén (suroeste), una de las jurisdicciones afectadas por los saqueos el fin de semana, y pidió a la población que cuide la tranquilidad y la paz social.
«Por favor, que no nos rompan la tranquilidad, la paz social, la convivencia democrática», insistió el mandatario, quien recordó que el país ha vivido muchos «momentos ingratos» como para repetir un pasado doloroso.
La ola de saqueos en Argentina
Entre el fin de semana y el lunes se registraron intentos de saqueo a supermercados y otros comercios, no solo en Neuquén sino también en Mendoza (oeste) y Córdoba (centro), que vivieron su réplica en la madrugada del martes al miércoles en varias localidades de la provincia de Buenos Aires.
El Gobierno de esta última denunció 150 intentos de saqueos a comercios en su territorio, por los que 94 personas fueron detenidas y pasaron a disposición judicial, después del intento de instalar una supuesta ola de saqueos.
Durante la jornada, al tiempo que muchos comerciantes que ayer sufrieron asaltos hoy cerraban sus negocios para evitar contratiempos, el ministro nacional de Seguridad, Aníbal Fernández, anunciaba la creación de un comando unificado integrado por las cuatro fuerzas federales (Policía, Prefectura, Gendarmería y Policía de Seguridad Aeropuertuaria) para coordinar una estrategia común.
De esta manera se apartó de las acusaciones vertidas por la portavoz presidencial, Gabriela Ceruti, quien señaló como instigadores a los candidatos opositores a la Casa Rosada Javier Milei, líder de la Libertad Avanza (ultraderecha), y Patricia Bullrich, aspirante de la coalición de centroderecha Juntos por el Cambio. Ambos se caracterizaron en su campaña electoral por defender la mano dura a la hora de atacar los problemas de inseguridad e, incluso, abogaron por la libre tenencia de armas.





















