Cientos de familias de Esmeraldas están gravemente afectadas por la emergencia ambiental provocada por un derrame de petróleo que contaminó amplias zonas costeras. La población pesquera es una de las más perjudicadas: al menos 50 embarcaciones quedaron inservibles, con redes, trampas y anzuelos cubiertos completamente de crudo.
La contaminación no solo alcanzó el mar, sino que tiñó de negro la arena y los arbustos de la playa Las Palmas, en la capital esmeraldeña. Además, pescadores reportan que la mancha de petróleo se ha extendido hasta las costas de Rocafuerte, en el cantón Rioverde, y de Tonsupa, en el cantón Atacames, a 38 kilómetros de distancia.
Según el dirigente pesquero Johny Pozo, cerca de 120 lanchas permanecerán sin operar durante al menos 30 días, lo que representa una fuerte pérdida económica. Cada embarcación genera en promedio 1.200 dólares semanales, lo que agrava la situación para las familias que dependen exclusivamente de la pesca.
Desde la tarde del sábado 16 de marzo, brigadas trabajan en la limpieza de la playa Las Palmas, donde el crudo llegó hasta la arena. El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional ordenó el cierre temporal de la playa para evitar riesgos a la población y facilitar los trabajos de descontaminación.





















