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Narcos estarían usando a migrantes para transportar cocaína hacia Estados Unidos

Una lucrativa industria migratoria se ha erigido en la frontera entre Colombia y Panamá, en localidades como Necoclí, eslabón clave en el cruce irregular de migrantes por la selva del Darién. En donde los narcotraficantes estarían aprovechándose de los migrantes para transportar cocaína hacia Estados Unidos.

Miles de personas, en su mayoría provenientes de América del Sur, pagan por cruzar en lancha, por comida, por hospedaje; y, una vez en la selva, pagan por el derecho a atravesarla, por alguien que les ayude a cargar su equipaje e incluso a sus niños.

Según el Gobierno colombiano, estas operaciones funcionan con la bendición del Clan del Golfo, organización de narcotraficantes. Según William Salamanca, director de la Policía colombiana, este grupo estaría usando a migrantes como mulas para llevar cocaína hacia Estados Unidos.

“El Clan del Golfo está utilizando personas para portar cocaína y llegar al destino final hacia Estados Unidos. También hay mafias dedicadas a aprovechar esta situación de debilidad de las personas”, indicó en entrevista a W Radio.

Espera “pronto capturar a estas personas” con ayuda de organismos internacionales, como la Interpol.

El Gobierno colombiano estima que el Clan del Golfo gana alrededor de $ 125 por persona que realiza el viaje por la selva, donde se enfrentan a otras extorsiones, clima hostil, robos y violencia sexual.

Basándose en esas cifras, la organización Human Rights Watch estimó en noviembre pasado que el Clan del Golfo habría obtenido alrededor de $ 57 millones en lo que va del 2023 a partir de la industria migratoria.

El 5 de diciembre pasado fueron arrestados 24 miembros de La Agencia, organización delictiva que se dedicaba a traficar migrantes de varias maneras, una de ellas por tierra, cruzando el Darién. Cinco de los detenidos eran parte de la Armada colombiana, y uno trabajaba en el servicio migratorio de ese país.

El aumento de la migración irregular por la selva del Darién ha sido un problema creciente en los últimos años. En 2023, más de 370.000 personas cruzaron la selva, una cifra sin precedentes.

El Gobierno colombiano ha tomado medidas para tratar de controlar el flujo migratorio, pero la industria ilegal sigue floreciendo.

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