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Remesas récord de migrantes sostienen la dolarización

En 2025 se recibieron USD 7.729 millones, equivalente al 6% del PIB. 18,2% más de las remesas reportadas en 2024. Y no paran de crecer: durante el primer trimestre de 2026 el Ecuador recibió un total de USD 1.856,7 millones, esto es 7,6% más de lo registrado en el primer trimestre 2025. Desde Estados Unidos ingresaron USD 1.441 millones durante el primer trimestre 2026. Se incrementaron en USD 122 millones en relación al primer trimestre 2025.

Estados Unidos, España e Italia son los principales países de donde vienen los mayores flujos de remesas por lo que la institucionalidad pública y las embajadas de Ecuador en esos países, deberían atender, canalizar y facilitar los requerimientos de nuestros migrantes.

Dado el creciente flujo de salida de dólares motivado básicamente por la importación de combustibles y por el pago del servicio de la deuda externa, pero también desde el lado de las divisas que dejaron de entrar por la caída de la producción petrolera (ahora que de a poco se desinfla el efecto precio del barril de crudo en los mercados internacionales), nos lleva a reflexionar que si no hubieran remesas crecientes, el país ya hubiera presentado serios problemas para sostener la cuenta corriente venido del ingreso secundario que equilibra la balanza de pagos. Las remesas son entrada neta de divisas. No se podría sostener los niveles de reservas internacionales, de los que tanto se enorgullece el gobierno actual, sin las remesas observadas en estos últimos años.

Las remesas sostienen el consumo de los hogares ya que son flujos que inyectan liquidez especialmente en los cantones y parroquias receptoras que neutralizan y evitan que segmentos de la población caigan en pobreza y pobreza extrema, en tanto se destinan a cubrir necesidades básicas como gastos de alimentación, salud y educación.

De hecho hay evidencia en estudios realizados por las propias multilaterales en donde se demuestra que las remesas tienen un efecto estadísticamente significativo en la reducción de la pobreza monetaria, lo que no reemplaza una política pública de combate a la pobreza estructural en países como el Ecuador.

Las remesas tienen un efecto positivo en el crecimiento económico de largo plazo en tanto estimula la demanda efectiva interna de la población empobrecida y es la principal fuente de financiamiento externo que de largo supera a la inversión extranjera directa (IED). Si se explora la IED en los últimos trimestres y específicamente en el último trimestre 2026 lo que se tiene es que gran parte corresponde a utilidades reinvertidas, esto es de empresas ya establecidas en el país, así también acciones y otras participaciones de capital en donde se registra la capitalización de reservas y compensación de créditos que no necesariamente representan ingreso de nuevos flujos externos.

Así las remesas son los principales amortiguadores externos que mantienen la dolarización.

El destino principal, pese a las agresivas políticas antimigración del Gobierno de Trump apoyadas por el Gobierno de Ecuador, sigue siendo el sueño americano, expresado en una nueva ola migratoria que inició en 2017 con el regreso de las políticas de austeridad y de un Estado mínimo en plena pandemia y pospandemia.

Recientes reportes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP por sus siglas en inglés) dicen de 417 migrantes ecuatorianos detenidos solo en mayo 2026 en la frontera con México. En 2025 se detuvieron a 4.949 ecuatorianos, 2024 fueron 10.747 y en 2023 se detuvieron a 6.587 compatriotas. Pero la migración no sólo sería por el bienestar económico de las familias sino también por la inseguridad y violencia que se vive a diario en el país.

Fuente: Banco Central y CBP-USA.

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