ActualidadEcuadorEl OroMundoOpiniónPolíticaPortadaSeguridadSocial

Teología de la calle: Virgen de Las Mercedes

Por: P. Vicente Aníbal Romero Peña

Machala se viste de gala para celebrar con fe y esperanza la fiesta de nuestra patrona, la Virgen de las Mercedes. Su presencia en medio de nuestro pueblo nos recuerda que María es mujer de esperanza, consuelo y liberación. Bajo su mirada maternal queremos reconocer, de manera especial, a quienes viven situaciones de dolor, abandono y exclusión: los migrantes, las personas privadas de libertad, los pobres, los enfermos, los que viven en soledad y todos aquellos que, muchas veces, permanecen invisibles y olvidados en las periferias de nuestra sociedad.

La teología mariana nos ayuda a descubrir que Dios se revela también a través de la vida y del testimonio de María. Ella no permanece distante frente al sufrimiento humano; camina con su pueblo, escucha sus clamores y acompaña sus esperanzas. María, la mujer del Magníficat, proclama que Dios mira la humildad de sus hijos y se pone del lado de quienes necesitan justicia, dignidad y esperanza. Por eso, contemplar a María desde la calle significa descubrirla cercana a los “nadies” de la historia, a quienes no tienen voz y a quienes esperan una oportunidad para volver a creer en la vida.

En este aniversario de nuestras fiestas patronales, desde Machala queremos proclamar que María sigue siendo faro, puente y presencia maternal para quienes buscan un camino de esperanza. Desde la Teología de la Calle levantamos nuestra voz para recordar que una ciudad verdaderamente cristiana no puede ser indiferente ante el sufrimiento de sus habitantes. Necesitamos mayor solidaridad, atención y compromiso con las personas más vulnerables. Necesitamos barrios periféricos más seguros, comunidades capaces de escuchar y espacios donde quien pide ayuda pueda encontrar una mano amiga, una palabra de consuelo y una respuesta solidaria.

El 24 de septiembre, memoria de la Virgen de las Mercedes, no debe ser solamente una fecha de celebración religiosa, sino también una oportunidad para preguntarnos qué estamos haciendo como sociedad frente a los pobres, los descartados y los olvidados. La fe mariana nos invita a pasar de la devoción al compromiso, de la oración a la acción y de las palabras a la construcción de una sociedad donde cada persona pueda vivir con dignidad. María nos enseña que creer en Dios implica también abrir el corazón a los hermanos y hermanas que sufren.

El papa Francisco nos recordó en numerosas ocasiones la importancia de María como mujer del camino, de la escucha y de la esperanza. Junto a su Hijo Jesucristo, ella nos orienta hacia una vida nueva. Jesús ha venido para que tengamos vida y la tengamos en plenitud. Esa vida plena no puede separarse de la dignidad humana, de la justicia, de la solidaridad y del cuidado de los más vulnerables. Por eso, celebrar a María significa también asumir el compromiso de hacer presente el Evangelio en nuestras calles, barrios, familias y comunidades.

Desde Machala, capital del banano y tierra de esperanza, apostemos por una ciudad donde nadie sea descartado, donde la solidaridad sea una forma concreta de vivir la fe y donde la esperanza pueda renacer en cada barrio. Construyamos juntos la ciudad de Dios, la ciudad de la esperanza y la ciudad del amor, una ciudad que tenga puertas abiertas para todos, especialmente para quienes más necesitan ser acogidos.

Que la Virgen de las Mercedes, madre cercana de los que sufren y mujer peregrina de la esperanza, acompañe a nuestro pueblo machaleño. Que ella nos enseñe a mirar con compasión, a servir con generosidad y a trabajar por una sociedad más humana y fraterna.

Desde Machala, 24 de septiembre, capital del banano y de la esperanza.

Artículos relacionados

1 de 2.888