Hay oficios que se aprenden con las manos, la paciencia y el paso de los años. En la parroquia Cordoncillo, del cantón Atahualpa, el arte de tallar madera y piedra continúa vigente gracias al trabajo de artesanos que transforman materiales naturales en piezas decorativas que reflejan la creatividad y la identidad de este rincón de la provincia de El Oro.
Durante un recorrido por la parroquia se visitó el taller de Wilmer Buele, un artesano que ha encontrado en la talla de madera y piedra de río una forma de preservar este oficio tradicional, elaborando desde esculturas y figuras en alto relieve hasta llaveros, portallaveros, morteros y piezas decorativas que comercializa dentro y fuera de la parroquia.
Cada obra inicia con un proceso de selección de la materia prima. Wilmer explica que primero escoge cuidadosamente la madera o la piedra, dependiendo del trabajo que realizará, para luego comenzar el proceso de talla, una labor completamente artesanal que demanda tiempo, precisión y dedicación.
«Como cuento con pocas herramientas, el trabajo toma más tiempo. Algunas piezas de madera pueden llevar hasta tres días y las de piedra requieren aún más esfuerzo», comenta mientras muestra varias de sus creaciones, entre ellas un águila sosteniendo un pez, esculturas en alto relieve y trabajos elaborados sobre cuarzo y piedra de río.
La elaboración de las piezas en piedra representa uno de los mayores desafíos del oficio. Para encontrar el material adecuado, el artesano recorre los ríos cercanos en busca de piedras con las características necesarias. Después de seleccionarlas y trasladarlas hasta su taller, inicia un proceso que puede extenderse durante uno o varios días, dependiendo de la dureza y forma de cada pieza.
El esfuerzo ha permitido que sus trabajos trasciendan los límites de Cordoncillo. Wilmer ha participado en ferias y espacios de exposición en diferentes localidades, donde sus esculturas despiertan el interés de quienes descubren el nivel de detalle y dedicación que requiere cada creación.
«Las personas se sorprenden cuando ven los trabajos; les parecen muy bonitos», relata el artesano, quien además invita a los visitantes a conocer su taller, ubicado en el barrio El Chupo, y llevar consigo una artesanía elaborada completamente a mano como recuerdo de la parroquia.
Más allá de representar una fuente de ingresos para su familia, la talla de madera y piedra constituye una manifestación del patrimonio cultural de Cordoncillo, demostrando cómo los saberes artesanales continúan transmitiéndose y aportando al desarrollo productivo y turístico de la comunidad.





















