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Ecuatorianos en Madrid que no piensan volver venden hasta sus bóvedas a través de poderes

Uno de los documentos más demandados por los migrantes ecuatorianos en los servicios consulares en España es el poder. Cerrar negocios en Ecuador, vender propiedades o sencillamente cancelar el servicio de teléfono son necesidades que atender. ¿Cómo sacarlo y qué tipo de cuidados tener?

Una pareja aguarda en la sala de espera del Consulado de Ecuador en Madrid. Él parece más tranquilo; ella, en cambio, no se fía del todo. “Nunca le sale un trámite a tiempo”, bromea él, con esa resignación de quien ya ha hecho demasiadas filas en su vida. Han venido a una jornada extraordinaria organizada para emitir poderes, uno de los documentos más demandados por los migrantes ecuatorianos que necesitan encargar a un familiar o a un conocido la gestión de asuntos pendientes en Ecuador. En su caso, quieren vender unas bóvedas en Guayaquil que compraron hace años, cuando todavía pensaban que volverían. “Las compramos hace mucho, cuando pensábamos que íbamos a descansar allá”, dice ella. Ahora han decidido que sus restos se queden en España.

No quieren dar sus nombres. Temen que, al hablar de propiedades, bóvedas o gestiones familiares, alguien pueda aprovecharse. No es un miedo abstracto. Entre quienes viven lejos de Ecuador desde hace años, los poderes son también un documento delicado: autorizan a otra persona a vender, administrar, cobrar, firmar o resolver en su nombre. A veces sirven para cerrar un capítulo; otras, para evitar un viaje que ya no se puede hacer o que simplemente ya no se contempla.

La jornada fue convocada por la cónsul de Ecuador en Madrid, Justina Zambrano, ante una demanda que había desbordado la agenda ordinaria. Los turnos para poderes estaban saliendo para septiembre y octubre de 2026, demasiado tarde para quienes necesitaban vender una propiedad, resolver una herencia, regularizar documentos o autorizar el viaje de un menor en plena temporada de verano. La pareja del inicio se enteró por su hija, “que está más pegada a las redes sociales”, y decidió presentarse con lo que tenía: la copia de la cédula de un familiar y la urgencia de no volver otro día.

Cuando finalmente son llamados, los funcionarios les explican la diferencia entre un poder general y un poder especial. El segundo, les recomiendan, es más seguro porque limita el encargo a una gestión concreta. El primero, en cambio, abre la puerta a casi todo. Aun así, ellos optan por el poder general: no recuerdan con exactitud la ubicación de las bóvedas, no tienen a mano el título de propiedad y no quieren seguir postergando un trámite que, en el fondo, habla de una decisión tomada hace tiempo.

El poder general, un trámite extremadamente delicado

La abogada Nicolle Naranjo, funcionaria del consulado, lo explica sin rodeos. El poder general, dice, es uno de los documentos más sensibles que puede firmar una persona. “Yo ciudadano te doy el poder a ti y tú puedes venderme la casa, tú puedes sacarme créditos… Es uno de los poderes más peligrosos porque te dan paso a todo legalmente”. El poder especial, en cambio, permite acotar el encargo.

Esa diferencia jurídica atraviesa buena parte de la jornada. Muchos llegan con historias familiares largas, papeles incompletos y una idea muy clara: no quieren o no pueden viajar a Ecuador. No siempre lo dicen así, pero los trámites lo revelan. Hay propiedades que vender, impuestos que pagar, herencias que ordenar, teléfonos que cancelar, hijos que reconocer, documentos que actualizar y familiares que se quedan al otro lado del Atlántico haciendo gestiones.

La familia Quispe llamaba la atención porque había llegado casi completa: los dos padres ancianos, dos hijas y dos nietos ocupaban parte de la sala de espera, como si el trámite de un poder hubiera convocado a varias generaciones alrededor de una misma decisión. Segundo Quispe, de 86 años, y Rosa Loachamin, de 85, emigraron a España a comienzos de los años noventa, se jubilaron aquí y ya no viajan a Ecuador con la frecuencia de antes. Por eso, una de sus hijas quedará autorizada para encargarse allí de las propiedades, los impuestos y las gestiones pendientes. Lucía, de 42 años, lo explica con la naturalidad de quien ha asumido que la vida familiar se administra entre dos países: “Ellos ya no viajan a menudo, entonces decidimos que mi hermana se ocupe de todo lo que haya que hacer en relación a sus cosas”.

A veces, el papel que se firma en Madrid no abre una puerta, sino que confirma que esa puerta lleva años medio cerrada. Fausto Romero Sánchez, taxista de 63 años, lleva 25 viviendo en España y ha acudido al consulado para renovar un poder relacionado con la venta de una propiedad de herencia familiar en Ecuador. No necesita expresar una voluntad nueva, sino actualizarla ante unas notarías que suelen desconfiar de documentos demasiado antiguos. La abogada Nicolle Naranjo lo explica: “Las notarías te dicen que a los dos años tienes que actualizar, porque puede que hace diez años esté un poder y ¿tú cómo sabes si este poder sigue con la misma voluntad de poder entregarlo?”.

Los documentos que hay que llevar

En la misma fila aparece otra dificultad, no solo cuesta conseguir una cita, también entender qué hay que llevar. Karina Mora, de 40 años, llegó a España cuando todavía era una niña y había pedido cita en junio y le dieron turno para el 20 de agosto, pero al saber que la jornada extraordinaria permitía hacer poderes sin cita, decidió acercarse. “Dos meses, póngale más o menos. Entonces es mucho”, dice sobre la espera. Ese sábado salió con el trámite hecho, aunque con una queja. Por Facebook le habían indicado que necesitaba una minuta firmada por un abogado y su hermana llegó a consultar precios en Ecuador de entre 60 y 100 dólares. Al llegar al consulado, descubrió que también podían atenderla sin ese documento. “Nos iban a hacer pagar de gana”, se queja.

La minuta es el borrador legal del poder. No siempre es obligatoria, pero sí recomendable, sobre todo cuando el caso tiene complejidad técnica. La abogada Naranjo lo resume así: “Realmente pueden venir aquí sin minuta, pero lo recomendable es que vengan con minuta, porque muchas veces vienen, te cuentan el caso, y quizá no saben estos términos técnicos legales”. En jornadas masivas, además, agiliza la atención. “De esa manera nosotros vamos avanzando para no quedarnos en una persona dos horas, por ejemplo”.

Para Karina, el trámite también confirma una distancia emocional con Ecuador que se ha ido haciendo más larga con los años. Tiene la cédula y el pasaporte ecuatorianos caducados y no piensa renovarlos por ahora. No ha regresado a Ecuador desde hace 13 años. “La tierrita se extraña, pero por la delincuencia y lo que sea, pues no nos vamos”, dice.

Por los escritorios de los funcionarios del consulado también pasa Brian Román, de 29 años, con una historia más circular. Sus padres emigraron hace mucho tiempo, él tiene nacionalidad española y ha tenido varias etapas de entrada y salida del país. Acude para otorgar un poder vinculado al trámite de nacionalidad española de un hijo que tuvo en Ecuador. Otros de los ecuatorianos que acude a la jornada extraordinaria es Giovanni Chulde, sacerdote y abogado de 35 años, originario de Carchi. Vive en España desde hace dos años y estudia Derecho Canónico en la Universidad de Navarra. Ha viajado desde Pamplona para hacer un poder porque se quedará más tiempo y necesita que alguien en Ecuador se ocupe de cerrar su teléfono de CNT.

La autorización de salida a menores, otra necesidad

La jornada no fue solo para poderes. En pleno verano, otra demanda se dispara: las autorizaciones de salida para menores. Muchas familias ecuatorianas viajan en vacaciones con sus hijos, pero no siempre lo hacen ambos progenitores. Una mujer originaria de Santo Domingo, que pide no publicar su nombre porque viajará este verano a Ecuador y prefiere no exponerse, acude precisamente por ese trámite. Lleva siete años viviendo en España y necesita una autorización para que su hija de 16 años, que llegó al país cuando tenía ocho, pueda viajar con ella a Ecuador.

Había comprado los pasajes para junio y no conseguía cita. “Hoy, aprovechando que ha habido esta oportunidad, porque es súper complicado conseguir una cita”, dice. Luego añade una frase que explica la ansiedad de muchas familias antes de viajar: “El problema es allá, que nos ponen muchas pegas para salir. Nuestra misma gente nos complica la vida”.

La mujer entiende que los controles existen por seguridad, especialmente cuando se trata de menores. Pero también siente que, sin los papeles exactos, el retorno a España puede convertirse en un laberinto. Su reserva de identidad tiene que ver con ese temor: viajar con una menor, hablar de documentos y anticipar un trayecto de ida y vuelta en un país donde muchas familias perciben más inseguridad que antes.

Para la cónsul Justina Zambrano, la afluencia del sábado confirmó una demanda que el horario ordinario ya no alcanzaba a absorber. Los poderes fueron elegidos para esta primera jornada extraordinaria porque las citas estaban desbordadas. “Empecé con los poderes porque sí he tenido una alta demanda y, como mi talento humano es reducido, no podía dar respuesta a todos los requerimientos”, explica.

En condiciones normales, el área notarial cuenta con dos funcionarios para atender estos documentos. Para el operativo, el consulado capacitó a personal de otras áreas y llegó a tener a casi ocho personas apoyando este trámite. “Duplicamos esfuerzos, triplicamos esfuerzos en realidad”, dice Zambrano.

Hasta el cierre de la jornada, el consulado había atendido alrededor de 260 trámites vinculados a la jornada: unos 90 poderes con minuta, 60 sin minuta, 84 autorizaciones de salida de menores y 27 vigencias y no revocatorias. “Es un montón”, reconoce la cónsul. Organizar un sábado de atención no es solo abrir la puerta. Requiere pedir autorizaciones internas, habilitar sistemas, planificar el personal y compensar a los funcionarios que sacrifican su día libre. Zambrano explica que normalmente se les concede un día de descanso como retribución por el esfuerzo.

Qué se necesita para tramitar un poder en el consulado

Para quienes necesiten hacer un poder en el Consulado de Ecuador en Madrid, la información básica es la siguiente:

  • El solicitante debe acudir personalmente con su cédula o pasaporte ecuatoriano original y vigente. Si es extranjero, debe presentar el pasaporte de su nacionalidad.
  • Debe llevar los datos exactos de la persona que recibirá el poder en Ecuador: nombres completos y número de cédula. Se recomienda llevar una foto o copia de la cédula del apoderado. Si el poder es para vender una propiedad o un vehículo, conviene aportar los datos precisos del bien; si es para gestiones bancarias, el nombre de la entidad y el número de cuenta; si está relacionado con menores, los datos del niño o adolescente.
  • La minuta no siempre es obligatoria, pero sí aconsejable cuando el trámite no es sencillo. En casos de procuración judicial, sí debe presentarse. Lo ideal es llevarla en formato Word, en un pendrive o enviarla previamente al consulado.
  • Para revocar un poder, se necesita una copia del documento que se quiere anular o, al menos, los datos que permitan identificarlo: número de poder, fecha y autoridad ante la que fue otorgado.
  • Los costos dependen del tipo de trámite. Los poderes generales, especiales y sus revocatorias tienen una tarifa consular de 60 dólares; en Madrid, el valor figura alrededor de 60,24 euros. Los poderes para personas jurídicas son más caros y las copias certificadas adicionales tienen otro costo.
  • Hay excepciones: los poderes especiales para cobro de sueldos, pensiones de jubilación, invalidez o montepío son gratuitos, al igual que algunos poderes para estudiantes ecuatorianos que buscan créditos bancarios en el exterior.
  • Las personas mayores de 65 años y las personas con discapacidad tienen exoneración del 100% en servicios consulares.

La cita previa sigue siendo la vía ordinaria para estos trámites, pero la jornada extraordinaria mostró la magnitud de una demanda que no cabe en la agenda habitual. Detrás de cada poder hay una biografía migrante: padres mayores que ya no viajan, hijos que hacen trámites por ellos, propiedades que se venden porque nadie piensa regresar, autorizaciones para menores que cruzan el Atlántico en vacaciones, y documentos que intentan mantener unido —o al menos administrado— lo que la distancia separó.

ITD: https://www.primicias.ec/sociedad/poderes-consulado-ecuador-madrid-espana-127256/

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