Última Hora

ActualidadEcuadorEl OroOpiniónPolíticaPortadaSeguridadSocial

Radiografía del 2025-26 informe al país

Por: Econ. John Campuzano

Analizar la economía implica revisar con calma los sucesos acontecidos en el 2025, Ecuador volvió a crecer con respecto al 2024. El Banco Central reportó un crecimiento del PIB de 3,7%, impulsado por exportaciones mineras, inversión y consumo de los hogares (los feriados y el IVA al 8% funcionaron, junto con el adelanto del décimo que se adelantó a noviembre del 2025). Las exportaciones aumentaron 6,4%, la inversión 5,6% y el consumo de los hogares 2,7%. A nivel sectorial, crecieron 16 de 20 actividades económicas; destacaron comercio, agricultura, manufactura alimenticia, actividades financieras y servicios profesionales, algo sumamente importante que confirma la recuperación económica.

Parte del crecimiento de 2025 responde al rebote frente a un 2024 muy golpeado por apagones, inseguridad y contracción económica. Es claro, que no todo crecimiento implica mejora estructural. Mantener proyecciones similares al año 2025, dependerá de los avances en seguridad y comportamiento del consumo, eso está todavía en ciernes.

El sector externo fue uno de los puntos más sólidos durante el 2025. Las exportaciones no petroleras tuvieron un desempeño fuerte. En el cuarto trimestre de 2025 alcanzaron un récord de USD 7.971,8 millones, con crecimiento trimestral de 14,9% e interanual de 16,8%. Este resultado se explica por mayor volumen exportado y mejores valores unitarios. Teniendo al sector petrolero como el de peor actuación al no aprovechar precios internacionales por conflictos en el Medio Oriente, al seguir atada la producción a las preventas contratadas con China desde el gobierno del ex presidente Rafael Correa y con baja inversión en nueva exploración y refinamiento.

También hubo un salto importante en inversión extranjera directa. Según el Ministerio de Economía, la IED alcanzó USD 1.299 millones en 2025, con crecimiento de 191% frente a 2024. Es un indicador positivo porque muestra mayor confianza relativa, aunque todavía debe evaluarse su calidad: ya que ese capital debe traducirse en empleo formal, transferencia tecnológica y encadenamientos productivos.

En lo fiscal, hay avances y alertas. El Ministerio de Economía reportó para 2025 una deuda pública y otras obligaciones consolidadas del SPNF equivalente a 47,16% del PIB, por debajo de la meta referencial de 57%. El resultado global del SPNF fue de -1,97% del PIB, prácticamente alineado con la meta de -2%.

Sin embargo, el propio informe fiscal reconoce que los ingresos permanentes devengados fueron USD 21.897 millones, frente a gastos permanentes devengados por USD 22.326 millones. Es decir, el gasto permanente todavía no estuvo completamente cubierto con ingresos permanentes. Siendo esto un punto clave: la consolidación fiscal avanzó, pero la estructura fiscal sigue vulnerable por las subidas inerciales en sectores que la Constitución ancla.

El FMI mantuvo su respaldo. En abril de 2026 completó la quinta revisión del acuerdo con Ecuador y habilitó un desembolso inmediato cercano a USD 394 millones, llevando los desembolsos acumulados a unos USD 3.700 millones. El FMI reconoció crecimiento superior a lo esperado, baja inflación, mejora laboral y superávits externos, pero también señaló que el gobierno tuvo que adoptar medidas para corregir un desempeño fiscal inferior al esperado hacia finales de 2025 (nuevos precios de los combustibles).

El gobierno logró mejorar la percepción financiera externa. Al 5 de enero de 2026, el riesgo país bajó a 460 puntos luego de años de pésimas gestiones gubernamentales, paros indígenas, conflictos políticos, mandatos reducidos, etc., mientras las reservas internacionales llegaron a USD 9.795 millones, según el Ministerio de Economía. Esto facilita acceso a financiamiento y reduce presión de corto plazo sobre la dolarización.

Es un importante avance el menor riesgo país, aunque ello per se no signifique automáticamente bienestar social. Es una condición necesaria para estabilizar, pero no suficiente para mejorar empleo, seguridad, ingresos y servicios públicos, eso se podrá alcanzar con nuevos de crecimiento de la economía por encima del 2.5%.

El empleo mostró una lectura mixta. En diciembre de 2025, el empleo adecuado llegó a 37,1%, frente a 33,0% en diciembre de 2024; el subempleo bajó de 24,5% a 17,4%, y el desempleo se ubicó en 2,6%. Esto muestra una mejora importante al cierre de 2025.

Pero en marzo de 2026 el cuadro se debilitó: el empleo adecuado cayó a 32,1%, el subempleo subió a 19,6% y el desempleo quedó en 2,9%. No conviene sobrerreaccionar a un dato mensual, pero sí muestra que el mercado laboral ecuatoriano sigue siendo frágil, estacional y muy sensible a choques, además, de ser mal entendido por los sindicatos de siempre, que auspician el poco empleo formal desde lo público, pero abandonando a su suerte a los informales.

La inflación se mantuvo baja para estándares regionales. En marzo de 2026, la inflación mensual fue 0,12%, la anual 2,33% y la acumulada 0,70%. La Canasta Familiar Básica se ubicó en USD 829,38, mientras el ingreso familiar mensual de un hogar tipo fue USD 899,73, equivalente al 108,48% del costo de la canasta.

Esto es positivo para una economía dolarizada. Sin embargo, el promedio nacional oculta diferencias territoriales y laborales. Una familia con empleo adecuado puede cubrir la canasta; una familia en subempleo, informalidad o ruralidad no necesariamente, trabajo queda por hacer, que debería enfocarse en nuevas reformas laborales.

En diciembre de 2025, la pobreza por ingresos fue 21,4% a nivel nacional; la pobreza urbana fue 13,8% y la rural 37,6%. La pobreza extrema nacional fue 8,3%. Frente a 2024, hay una reducción relevante, aunque el INEC advierte que la caída nacional no fue estadísticamente significativa; la reducción urbana sí lo fue.

La pobreza multidimensional muestra una realidad más dura: 41,7% nacional, 29,9% urbana y 66,9% rural. La pobreza extrema multidimensional fue 18,1% nacional y 34,8% rural. Este dato es decisivo porque mide privaciones en educación, salud, empleo, vivienda y servicios; allí la mejora social es mucho más lenta.

El talón de “Aquiles” sigue siendo la seguridad. En 2025 Ecuador registró 9.216 homicidios intencionales, una tasa de 50,91 por cada 100.000 habitantes, la más alta de su historia reciente. Eso implica que, pese al discurso de guerra contra el crimen, estados de excepción y militarización, la violencia no fue contenida de manera estructural ya que las reformas judiciales siguen estancadas desde la asamblea nacional.

Desde el punto de vista económico, la inseguridad no es solo un problema policial: encarece la producción, reduce inversión, afecta turismo, altera horarios comerciales, destruye capital humano y golpea la confianza. Desde el punto de vista social, rompe comunidad, obliga a las familias a cambiar rutinas y desplaza recursos públicos hacia seguridad, dejando menos espacio para salud, educación e infraestructura.

Finalmente, el 2025 fue mejor que 2024 en términos macroeconómicos, pero no alcanzó para cambiar la vida cotidiana de amplios sectores sociales, que siguen quejándose de su suerte. Hubo crecimiento, mejor desempeño externo, más inversión extranjera, respaldo del FMI, menor riesgo país y señales de recuperación laboral al cierre de 2025. Eso no se puede negar y motiva a esperar un mejor 2026, claro, bajo ciertas condiciones electorales y políticas.

El primer trimestre de 2026 confirma que la recuperación es vulnerable: la inflación sigue controlada, pero el empleo adecuado cayó en marzo y la presión social no desaparece por intereses políticos. La conexión entre economía y sociedad es directa: ordenar las cuentas públicas ayuda a sostener la dolarización y abrir financiamiento; crecer ayuda a crear oportunidades; atraer inversión mejora expectativas. Y por eso se necesita una mayor conexión social con nuevos esquemas comunicacionales para explicar que los cambios sociales toman más tiempo porque dependen de educación, salud, seguridad, infraestructura, justicia, productividad territorial y empleo formal (que sigue tomado por grupos políticos que no quieren cambios profundos). Generar más recursos, más continuidad institucional y políticas públicas que sobrevivan al ciclo electoral que en Ecuador se está volviendo una constante, es vital para lo que queda del 2026.

En todo caso, la tarea se está haciendo. Pero se necesitan más horas de estudio para alcanzar la nota perfecta.

Artículos relacionados

1 de 2.776