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“Las pruebas PISA no miden la inteligencia de nuestros estudiantes; sus resultados reflejan las condiciones en las que aprenden”

Afirmación de Ramiro Beltrán, Docente jubilado. 42 años de docencia.

Los resultados de las pruebas PISA 2025 constituyen una señal de alerta para el sistema educativo ecuatoriano. Ecuador obtuvo 366 puntos en Matemática, 385 en Lectura y 393 en Ciencias, mientras aproximadamente el 80,1% de los estudiantes no alcanza el Nivel 2 de desempeño en Matemática, considerado el umbral básico de competencia.

Ramiro Beltrán, afirma que no es idóneo interpretar estos indicadores como falta de inteligencia, capacidad o interés de los estudiantes; es el resultado de las condiciones sociales, económicas, familiares y pedagógicas en las que se desarrolla el aprendizaje”.

La educación no ocurre al margen de la realidad social

Uno de los principales errores consiste en analizar el rendimiento escolar como si todos los estudiantes partieran de las mismas condiciones. La pobreza, la desigualdad, la precariedad laboral de las familias, las dificultades de acceso a alimentación adecuada, transporte, conectividad, materiales educativos y espacios apropiados para estudiar inciden directamente en los procesos de aprendizaje.

La pregunta no debería ser únicamente cuánto aprendió un estudiante, sino también en qué condiciones tuvo que aprender.

Cuatro señales de alerta, para entender los resultados:

1. Las desigualdades en infraestructura, laboratorios, bibliotecas, tecnología, textos y materiales pedagógicos afectan las oportunidades de aprendizaje. A ello se suma la necesidad de fortalecer permanentemente la formación, actualización y acompañamiento profesional de los docentes.

2. El desempeño educativo está relacionado con el contexto económico, social y cultural de los hogares y con las condiciones de los establecimientos educativos. Las diferencias entre estudiantes de distintos sectores sociales evidencian que las oportunidades educativas no están distribuidas de manera homogénea.

3. Déficit de competencias.Que ocho de cada diez estudiantes no alcancen el Nivel 2 en Matemática constituye una señal de alerta que debe llevar a revisar los procesos de enseñanza y aprendizaje, la recuperación de aprendizajes posteriores a la pandemia y las metodologías utilizadas en el aula.

4. Los resultados no deben atribuirse exclusivamente a los estudiantes. También corresponde examinar las políticas públicas, la inversión educativa, las condiciones institucionales, la formación docente y la capacidad del Estado para garantizar el derecho a una educación de calidad.

Pobreza, nutrición y aprendizaje. La pobreza significa dificultades para acceder a alimentación adecuada, salud, vivienda, conectividad, transporte y materiales escolares.

La desnutrición y la inseguridad alimentaria afectan el desarrollo físico y cognitivo, y, limitan las condiciones necesarias para el aprendizaje.

Las situaciones prolongadas de pobreza, violencia, inseguridad o inestabilidad familiar pueden generar estrés y afectar la concentración y el desempeño escolar.

Se suma el ausentismo, las responsabilidades familiares y / o la incorporación temprana de adolescentes al trabajo, que interrumpe la continuidad del acto educativo.

Para Beltrán, los resultados de PISA deben servir para promover una discusión nacional sobre el futuro de la educación ecuatoriana y no para buscar culpables individuales.

“Si ocho de cada diez estudiantes no alcanzan las competencias básicas en Matemática, no estamos frente a un problema exclusivamente individual, estamos ante una señal que obliga a revisar el funcionamiento del sistema educativo”, afirma.

El Ecuador necesita una política educativa sostenida que fortalezca la escuela pública, dignifique la profesión docente, reduzca las brechas sociales, territoriales y garantice condiciones materiales adecuadas para enseñar, aprender y entender que el aprendizaje no se construye únicamente dentro del aula.

Un puntaje bajo no constituye una sentencia sobre la inteligencia ni sobre el futuro de un estudiante, es una señal que debe impulsar la reflexión, la investigación y la acción pública.

“¿Qué debemos transformar en la sociedad y en el sistema educativo para que todos nuestros niños, niñas y jóvenes tengan las condiciones necesarias para aprender y desarrollar plenamente sus capacidades?”

Esa debería ser la principal lección de PISA 2025: no culpar a los estudiantes por las desigualdades que enfrentan, sino asumir colectivamente la responsabilidad de construir una educación pública de calidad, equitativa, inclusiva y con oportunidades reales para todos.

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